Formarse o informarse
Compartíamos en nuestro canal de noticias una entrada de Educ@conTIC de Salvador Llopis que ha generado interesantes conversaciones y reflexiones en los numerosos comentarios y en otros lugares que se han hecho eco, además del inevitable barullo en twitter, sobre un tema que nos preocupa: la formación del profesorado.
Hemos hablado en algunas reuniones de la necesidad de formación del profesorado, nosotros mismos proporcionamos algo de eso en nuestras jornadas y en algunas ocasiones en las que así nos lo demandan nos ofrecemos como formadores. Pero el debate continúa: ¿qué es lo que falla en la formación del profesorado? ¿los temas? ¿las formas? ¿el tiempo? ¿los recursos? ¿los participantes? ¿el contexto? ¿los objetivos? ¿la evaluación posterior?
Cada vez soy más crítica en ese asunto, pienso que mucho de lo que falla son/somos los docentes, que no asumimos que se trata de aprender y no de enseñar, de formarse y no de informarse, de usar los instrumentos para el aula y no para buscar las mejores ofertas de vacaciones, cultivar una granja imaginaria o para reenviar una y otra vez la misma presentación navideña (en el mejor de los casos).
Como estamos de fin de año y pensando en los buenos propósitos para el próximo, ¿qué tal si nos planteamos alguna idea práctica sobre este tema? El espacio de comentarios está abierto a tus opiniones.
Imagen: CC Fernando J. Toucedo Urban en Flickr

Comparto totalmente tu opinión. Me irrita el apoltronamiento, en general, y el de los que deberían estar comprometidos con la educación, en particular (políticos incluídos). Sin embargo, me temo que la postura que consiste en afirmar que nuestra profesión también tiene horarios y límites es defendible. Pero bueno, sé que te refieres a lo que hacen muchos de nuestros colegas cuando se sientan (y bloquean) ante los ordenadores de los centros.
No sólo estoy de acuerdo sino que añado que la excusa de falta de tiempo, que también mencionas, es para mí la más irritante de todas. Cuando se llega a “no tener tiempo” uno no tiene tiempo ni proclamarlo en conversaciones intrascendentes que duran horas, en el bar, en los pasillos o en los sillones.
Un abrazo, Ana. Feliz año y espero verte pronto!